
Financiado en gran parte por el cofundador
del gigante de la informática Microsoft, Paul
Allen, en colaboración con la universidad de
Berkeley y el Instituto para la Búsqueda de
Extraterrestres (SETI, por su sigla en inglés),
el proyecto contará una vez finalizado con 350
radiotelescopios, instalados en la pequeña
ciudad de Hat Creek, 400 kilómetros al norte de
San Francisco.
Desde el jueves, 42 antenas del proyecto 'Allen
Telescope Array' (ATA) comenzaron a registrar
las frecuencias de ondas del cosmos con la
esperanza de dar con señales de vida
extraterrestre.
"Es un gran día para la radio astronomía
y el estudio del cosmos", afirmó Leo Blitz,
profesor de astronomía en Berkeley, la
prestigiosa universidad instalada cerca de San
Francisco. "Numerosos secretos del Universo
están más cerca de ser develados" gracias
al ATA, aseguró.
"El telescopio puede realizar numerosas
tareas, entre las cuales una vigilancia extensa
de las ondas radiales provenientes del espacio y
la búsqueda de tecnología extraterrestre",
indicó por su parte Paul Allen, dueño de la
quinta fortuna de Estados Unidos (18.000
millones de dólares) según la revista Forbes.
Los telescopios detectan las ondas de radio
emitidas por los cuerpos astrales, incluso
aquellos que no son visibles por los telescopios
ópticos. 'Multitarea', el ATA se distingue de
los telescopios anteriores por su potencia y su
velocidad sin igual, según sus promotores.
"En 24 años, el ATA va a recolectar mil
veces más datos que (los recabados por otros
aparatos del SETI) en los últimos 45 años",
afirman los científicos.
"Para el SETI, las capacidades técnicas
del ATA incrementarán las posibilidades de
buscar señales de inteligencia y podrían
desembocar en el descubrimiento de seres dotados
de raciocinio más allá en el Universo",
subrayó el astrónomo Seth Shostak.
"Se trata del primer gran telescopio en
el mundo construido específicamente para la búsqueda
de vida extraterrestre", destacó Shostak,
empleado por la SETI, una red con fines no
lucrativos que agrupa a los científicos
dedicados a la búsqueda de vida no terrestre.
Shostak comparó este proyecto con la película
de 1997 'Contacto', en la cual Jodie Foster
personificaba a una científica que recibía las
primeras señales radiales coherentes en llegar
desde el espacio.
"El ATA será como 200 millones de Jodie
Foster escuchando", bromeó.
Aunque no logre probar que la Tierra no es el
único lugar con vida en el Universo, el ATA
permitirá comprender mejor los mecanismos que
rigen a "las supernova, los agujeros negros
y otros objetos astronómicos extraordinarios
cuya existencia se presume pero que aún no han
sido observados", esperan los científicos.
El ATA, proyecto lanzado en 2001, es un campo
de antenas satelitales de seis metros de diámetro
que, combinadas, recorren el cielo para crear
una "imagen radial" de alta calidad de
los cuerpos espaciales.
Hasta ahora se han invertido unos 50 millones
de dólares en el proyecto, la mitad por la
fundación de Allen. La universidad de Berkeley
y el SETI están recaudando fondos para poder
terminar la construcción de las 350 antenas de
aquí a tres años