Cuando dos jóvenes amigos de la infancia se encontraron de nuevo tras
tres años de hiato en un vagón de tren que hacía el trayecto entre Londres y
Dartford, no podían sospechar que iban a entablar una de las grandes
asociaciones dentro de la música popular. Esos jóvenes eran Mick Jagger y
Keith Richards, quien por aquellos momentos se hacía llamar Richard ya que,
enfadado con su padre, había suprimido en señal de rebeldía la "s"
de su verdadero apellido.